
Serpentea ese sentimiento de marcha en mis entrañas; GRITA! me dice. Es poco lo que queda de aquella paciencia que hace de los días perfectas realidades.
-Vamos que me llora la raíz de procedencia!
Al mismo tiempo la brutalidad del plasma de mi agua convierte mis eternas hebras en lejanos hilos.
Mi existir se torna grisáceo y ambiguo, maldita niebla.
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